¿Debemos comprar juntos una vivienda en la Costa del Sol?

¿Debemos comprar juntos una vivienda en la Costa del Sol?

Comprar conjuntamente una vivienda de vacaciones en la Costa del Sol con amigos o familiares puede tener sentido tanto económico como práctico. Sin embargo, es importante considerar cómo podrían afectar al acuerdo los cambios de circunstancias y decidir desde el principio cómo se abordarían las decisiones futuras.


Dos familias hablando sobre la posibilidad de comprar juntas una propiedad en España

«¡Parece una gran idea!»

Hablamos a menudo de la importancia de hacer preguntas cuando conocemos por primera vez a unos compradores. Antes de empezar a buscar la propiedad adecuada, necesitamos saber quién compra, por qué compra y cómo espera utilizarla.

Una de las situaciones más complicadas puede surgir cuando dos familias, amigos o miembros de una misma familia deciden comprar juntos una propiedad. En el caso de una vivienda de vacaciones, compartirla puede tener mucho sentido. El precio de compra y los gastos de mantenimiento pueden repartirse, y una vivienda que de otro modo permanecería vacía durante gran parte del año puede ser disfrutada por más personas. Pero hay un par de aspectos que conviene meditar detenidamente.

Encontrar una propiedad adecuada para todos

Parece algo básico, pero encontrar la propiedad adecuada para una pareja puede suponer equilibrar distintas prioridades. Cuando participan cuatro o más personas, inevitablemente resulta más complicado. Para una persona, la ubicación puede ser la prioridad, mientras que otra quiere más espacio exterior. Una familia puede estar acostumbrada a mantener cierta intimidad, mientras que la otra tiende a pasar más tiempo reunida. Incluso decidir quién utiliza cada dormitorio puede convertirse en un problema.

Normalmente es posible encontrar soluciones de compromiso y, de hecho, encontrar una propiedad que guste a todos puede acabar siendo la parte más sencilla. Las preguntas más difíciles se refieren a lo que ocurre después de comprarla.

Mantener la conversación sobre los «¿y si...?»

Cuando varias personas deciden comprar juntas, es natural que piensen en sus circunstancias actuales. Todos se llevan bien, pueden permitirse pagar su parte y esperan seguir disfrutando de sus vacaciones en España durante muchos años, y ojalá sea así. Pero antes de comprar, es importante mantener lo que yo llamaría la conversación sobre los «¿y si...?».

¿Y si cambia la situación económica de una de las familias? ¿Qué ocurre en caso de divorcio o fallecimiento? ¿Y si los hijos crecen y pierden el interés por las vacaciones familiares, o una de las familias sencillamente decide que prefiere ir a otro lugar? Dos familias con circunstancias muy parecidas hoy pueden encontrarse en situaciones muy distintas dentro de cinco años. Nada de esto significa que comprar juntos sea una mala idea. Simplemente significa que es mejor hablar de estas posibilidades antes de que ocurran.

A veces, no decir nada es el mayor problema

Es fácil imaginar que surja un desacuerdo cuando una familia quiere vender y la otra no. En la práctica, el problema puede ser más sutil. Una familia puede necesitar recuperar su dinero, pero mostrarse reacia a decirlo porque sabe cuánto disfruta la otra de la propiedad. Continúa pagando su parte de los gastos mientras se siente cada vez menos satisfecha con un acuerdo que en su momento aceptó de buen grado. Esto puede ejercer mucha más presión sobre una amistad o una relación familiar que una conversación abierta.

La propiedad entre familiares no es necesariamente más sencilla

Las mismas consideraciones se aplican cuando compran juntos hermanos, hermanas u otros familiares. Puede que se lleven muy bien, pero sus parejas e hijos quizá no tengan la misma relación. Con el tiempo, las circunstancias y las relaciones cambian, y la propiedad puede acabar pasando a otra generación. En muchos sentidos, la copropiedad puede resultar más sencilla cuando se trata como un acuerdo empresarial. Los socios de un negocio esperan hablar de lo que ocurrirá si alguno quiere abandonarlo. Entre amigos y familiares, estas conversaciones pueden resultar incómodas precisamente porque la relación es personal.

¿Serían mejor dos propiedades que una?

Merece especialmente la pena considerar esta posibilidad cuando compartir la propiedad no es una necesidad económica. Si dos familias disponen del presupuesto necesario para comprar juntas una propiedad grande, quizá convenga preguntarse si funcionarían mejor dos propiedades vecinas. Podrían pasar juntas todo el tiempo que quisieran, mientras cada familia mantendría el control de su propia vivienda. En una promoción nueva o sobre plano, incluso podría existir la posibilidad de comprar viviendas contiguas. Siempre que esté permitido, las zonas exteriores podrían organizarse para que las propiedades funcionasen estrechamente unidas sin dejar de ser jurídicamente independientes.

Si cambian las circunstancias, una familia puede vender sin que la otra tenga que hacer lo mismo. Una puede optar por alquilar su propiedad cuando no la utilice, mientras que la otra quizá no lo necesite o no quiera hacerlo. Cada una puede tomar sus propias decisiones sobre gastos y mejoras. De esta forma, pueden compartir el estilo de vida sin tener que compartir todas las decisiones económicas.

Por supuesto, esta opción no está al alcance de todos. Si comprar conjuntamente es lo que hace posible disponer de una vivienda de vacaciones, la copropiedad puede ser perfectamente razonable. Lo importante es acordar desde el principio qué debería ocurrir si cambian las circunstancias de alguna de las partes.

Seguir haciendo la pregunta

También puede resultar útil acordar una revisión periódica del acuerdo. Quizá una vez al año todos puedan preguntarse: «¿Seguimos estando satisfechos y queremos continuar otro año?». Esto ofrece a cualquier persona cuyas circunstancias hayan cambiado una oportunidad natural para decirlo, en lugar de tener que plantear el incómodo asunto de forma inesperada.

Comprar juntos puede funcionar, pero requiere una reflexión cuidadosa, especialmente cuando no es una necesidad económica. No hay que considerar únicamente si el acuerdo conviene a todos en este momento. Conviene hablar de lo que podría cambiar, acordar cómo se afrontaría y obtener el asesoramiento jurídico y fiscal adecuado sobre cómo estructurar la propiedad. Hay que confiar en que la amistad o la relación familiar perdure, pero no estructurar la compra de forma que tenga que hacerlo necesariamente.

A lo largo de los años, hemos vendido muchas propiedades a familiares y amigos que compraban juntos. Tras considerarlo y planificarlo detenidamente, la mayoría han resultado ser una buena decisión. Simplemente recomendamos hacer las preguntas y, si necesita ayuda, puede llamarnos al (0034) 952 90 52 00, contactarnos por WhatsApp o escribirnos a info@michael-moon.com. Estaremos encantados de atenderle.

Acerca de Michael Moon

Michael Moon lleva cinco décadas trabajando en el sector inmobiliario residencial, incluidos más de veinticinco años en la Costa del Sol. Estos artículos se basan en la experiencia directa ayudando a compradores y vendedores, y su objetivo es proporcionar información clara, equilibrada y práctica a cualquier persona que esté pensando en comprar, vender o que simplemente tenga interés por la propiedad inmobiliaria en el sur de España.

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